"LA FRAGILIDAD DE NUESTRO CUERPO"
Cuando a una persona y a su entorno familiar, le notifican que la enfermedad ha tocado a su puerta, el impacto imprevisto que ello conlleva, hace que comencemos a sentir lo finitos y frágiles que somos. Te sientes impotente y desgarrado interiormente cuando a un miembro de tu familia le diagnostican esa terrible enfermedad llamada cáncer. Estoy escribiendo estas líneas horas antes de que a mi yerno le valoren el alcance de su dolencia. Nuestro consuelo y nuestra confianza como creyentes de a pie que somos, la tenemos depositada en Dios y ponemos como intercesora a nuestra madre la Vírgen. Le rogamos con todas nuestras fuerzas por su curación, si así lo tiene designado, como asimismo, ayude a todas aquellas personas que lo necesiten. En estos momentos tenemos serenidad y ánimo para ayudarle sobre todo a él y a nuestra hija a sobrellevar esta carga inesperada. La oración, es la potencia sin paliativos que poseemos los cristianos para los momentos felices y para los más tristes. Al hacerl...