"LA IDONEIDAD DE SER COMO NIÑOS"
La vida en sí misma, está llena de signos maravillosos que a veces no encontramos porque no tamizamos nuestras actitudes hasta encontrar las pepitas de oro que cada uno posee en abundancia en su interior y que, en la mayoría de los casos, no son tangibles porque están mezcladas con el lodo de nuestras miserias, de nuestras encorvadas carencias.
Ya lo dijo Jesús: " Si no os haceis como niños, no podeis entrar en el Reino de los cielos".
¿ Dónde está el Reino?
¿Cuál es el camino para encontrarlo?
La clave es muy sencilla, aunque bastante árdua a veces ya que, para conseguirla, tenemos que luchar con lo más grandioso que nos ha sido otorgado; nuestra libertad, y que, en muchas ocasiones, descarrila nuestro sentido de la vida y se golpea una y otra vez con nimiedades materiales y perecederas, que no hacen sino aturdirnos más y más cada día que pasa.
El niño es el rey de la Creación, lo más hermoso que pueda existir, y en el que Dios se proyectó para unirse a cada uno de nosotros como un hilo conductor y hacernos semejantes a Él.
Si observamos a un niño desde que nace hasta que comienza a tener uso de razón, todo en él es - permítanme el atrevimiento - "divinidad".
En esas criaturas perfectas no hay malicia alguna; su mirada, su sonrisa, sus gestos, son todo benignidad, dulzura; el amor en su estado puro.....¡ Son un pedazo de Dios con nosotros !
Paremos si quiera un instante a pensar. ¿Qué hacemos con nuestras vidas y con nuestros híjos ?..............
¿Hemos tenido tiempo de recapacitar?
¿ Somos capaces de redescubrirnos de nuevo y ver en qué estamos fallando para que desaparezca de ellos ese fulgor a medida que crecen ?
Si no somos capaces de encontrar la respuesta, es que muy poco o nada nos valoramos. Pero no tiene importancia, el ser humano tiene también el privilegio de aprender de sus errores y levantarse de nuevo, caiga las veces que caiga, eso sí, si lo deseamos intensamente.
Si pasamos de soslayo la candidez del niño y no lo imitamos, será difícil, pero no imposible, que nuestros pasos en la vida tengan una proyección interior y que se identifiquen en lo exterior.
Mi deseo patente desde este portal, es hacerle un sentido homenaje a todos los niños de la Tierra. Ellos son la semilla nueva que germinará en el futuro y espero con toda mi alma que, esa tristeza que invade a muchísimos de ellos por el egoismo y desidia de los mayores, termine pronto por la grandeza del Reino y el deseo de vivirlo.
Un cordial saludo. Y hasta la próxima si Dios quiere.
Crivevi P.T.G.S.
Ya lo dijo Jesús: " Si no os haceis como niños, no podeis entrar en el Reino de los cielos".
¿ Dónde está el Reino?
¿Cuál es el camino para encontrarlo?
La clave es muy sencilla, aunque bastante árdua a veces ya que, para conseguirla, tenemos que luchar con lo más grandioso que nos ha sido otorgado; nuestra libertad, y que, en muchas ocasiones, descarrila nuestro sentido de la vida y se golpea una y otra vez con nimiedades materiales y perecederas, que no hacen sino aturdirnos más y más cada día que pasa.
El niño es el rey de la Creación, lo más hermoso que pueda existir, y en el que Dios se proyectó para unirse a cada uno de nosotros como un hilo conductor y hacernos semejantes a Él.
Si observamos a un niño desde que nace hasta que comienza a tener uso de razón, todo en él es - permítanme el atrevimiento - "divinidad".
En esas criaturas perfectas no hay malicia alguna; su mirada, su sonrisa, sus gestos, son todo benignidad, dulzura; el amor en su estado puro.....¡ Son un pedazo de Dios con nosotros !
Paremos si quiera un instante a pensar. ¿Qué hacemos con nuestras vidas y con nuestros híjos ?..............
¿Hemos tenido tiempo de recapacitar?
¿ Somos capaces de redescubrirnos de nuevo y ver en qué estamos fallando para que desaparezca de ellos ese fulgor a medida que crecen ?
Si no somos capaces de encontrar la respuesta, es que muy poco o nada nos valoramos. Pero no tiene importancia, el ser humano tiene también el privilegio de aprender de sus errores y levantarse de nuevo, caiga las veces que caiga, eso sí, si lo deseamos intensamente.
Si pasamos de soslayo la candidez del niño y no lo imitamos, será difícil, pero no imposible, que nuestros pasos en la vida tengan una proyección interior y que se identifiquen en lo exterior.
Mi deseo patente desde este portal, es hacerle un sentido homenaje a todos los niños de la Tierra. Ellos son la semilla nueva que germinará en el futuro y espero con toda mi alma que, esa tristeza que invade a muchísimos de ellos por el egoismo y desidia de los mayores, termine pronto por la grandeza del Reino y el deseo de vivirlo.
Un cordial saludo. Y hasta la próxima si Dios quiere.
Crivevi P.T.G.S.
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