Desde tiempos remotos, el hombre ha estado siempre inmerso en una serie de incógnitas, que le han hecho pensar una y otra vez, en encontrar lo inexplicable para su razón. Siendo débil en el sentir, para ir descubriendo las realidades inherentes a su persona, y fuerte en tomar quizás decisiones precipitadas, contravienen a su guía de orientación, para vivir plenamente su responsabilidad en la liberdad. En nuestra terquedad y limitación, no somos capaces de romper la telaraña que nos atrapa ,y nos impide liberarnos para escapar de la criatura que mora en ella. En ocasiones, nos inyecta su veneno para aturdirnos, y en otras nos hiere de gravedad, si no lo remediamos. Desde lo más profundo de nuestro ser, nuestros sentidos van ligados íntimamente a una serie de valores intangibles, los cuales, iremos descubriendo si realmente lo deseamos. No los podemos ver, ni palpar, pero sabemos que están ahí, y que podemos garantizar que existen. Algunos pueden ser positiv...